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  Las Dos Grandes Leyes Espirituales

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Las Dos Grandes Leyes Espirituales
Descerrando el velo que oculta el Misterio de la Voluntad de Dios

Tercera Parte, Capítulo 6
LA CIENCIA DIVINA, VERDAD Y NO RELIGIÓN

Cuando el Gobernador Poncio Pilatos interrogó al Señor: "¿Qué cosa es la verdad?" (San Juan, 18:38), el Santo de los Santos guardó silencio; no respondió, porque Verdad es sinónimo de Dios.

Pilatos, en el fondo, interrogaba: "¿Qué es Dios?". Debemos recordar que el Ungido ya había declarado a Sus Discípulos, cuando les enseñaba Su Doctrina: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA."

Cristo es uno de los Divinos Nombres del Espíritu de Dios.

Dios es el Camino, Dios es la Verdad, Dios es la Vida.

Nadie puede llegar a Dios, sino por Dios. Nadie puede alcanzar la Verdad, sino por la Verdad. Nadie puede obtener la Vida, sino por la Vida.

Pilatos no recibió la divina respuesta porque no estaba predestinado para salvarse en este ciclo... La Voluntad de Dios tenía todo predeterminado; así había sido predicho por los Profetas: el Hijo del Hombre debería ofrecerse en sacrificio... Pilatos no podía, pues, conocer a Dios, no podía alcanzar la Verdad; con más exactitud en la expreción: Dios no se hacía conocer por Pilatos... La Verdad no se manifiesta a quien no está preparado: A LA LUZ LLÉGASE POR LA LUZ.

El Espíritu de la Luz vino para dar testimonio de la Verdad: "Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad. Todo aquél que es de la Verdad oye Mi Voz". (San Juan, 18:37).

La Verdad no es Religión, no es Ciencia Humana: la Verdad es Dios.

La Verdad, espiritualmente considerada, es Ilimitada; es la Suprema Realidad, la Causa de las Causas, no tiene principio ni fin.

Para el hombre, "verdad" es lo que él cree como tal, si se aleja del "principio" de que el conocimiento humano es limitado, y lo limitado no puede producir lo que es "absoluto"; "la parte no puede ser igual ao todo", ni "lo inferior abarcar lo superior."

La "verdad", por lo tanto, debe ser considerada en sus categorias científica y espiritual, correspondientes a la Ciencia Humana y a la Ciencia Divina.

La "verdad" filosófica, científica, humana, es clasificada en "absoluta" y "relativa". "Verdad absoluta", la que nos rodea, comprobada por los órganos de percepción: un objeto que tenemos en la mano, un monumento que contemplamos. "Verdad relativa" es la que está en relación con la Historia: Cristóbal Colón descubrió la América, es una "verdad relativa", porque todos los historiadores están de acuerdo que existió un hombre llamado Cristóbal Colón, que descubrió la América.

Esta división filosófica de la verdad, tan completamente generalizada, está en armonía con la concepción humana, cuya tendencia es necesariamente materializadora, ya que toma como punto de partida únicamente el ambiente material, con el cual se identifíca por las impresiones sugeridas por los sentidos físicos, ya que sin esos cinco sentidos no podríamos darnos cuenta de la existencia global del Universo, materialmente considerado.

Mas, del "simple", del "concreto", del "conocido", pasamos al "compuesto", al "abstracto", al "desconocido", remontándonos a las causas, que los mismos filósofos se encargaron de clasificar en "secundarias" y “primarias", correspondiendo aquéllas a la Ciencia Humana y éstas a Dios.

La Ciencia Oficial conoce solamente las "causas secundarias"; las "causas primarias" residen en Dios. De lo que se deduce que todos los conocimientos humanos son "relativos", y que la "verdad" filosóficamente llamada "absoluta" no es tal, mas es, igualmente, "relativa"; pues el hombre, por sabio que sea científicamente, desconoce las "causas primárías".

Todas las concepciones de la mente humana son, pues, "relativas", porque "relativo" es el conocimiento humano, suministrado por los sentidos físicos, y ya sabemos a cuantos errores estos nos llevan...

Galileo hizo grandes esfuerzos para demostrar que las vueltas que todos veían dar el Sol alrededor de la Tierra era una ilusión de óptica. "Eppur si muove", el descubrimiento que abrió nuevos horizontes a la Astronomía, costó a Galileo tremendas humillaciones, para salvarlo del suplicio...

Mas la "verdad" evoluciona, mismo dentro de las "verdades relativas": los discípulos de Galileo consiguieron destruir el error que había pasado por millares de generaciones...

Las verdades científicas, obtenidas mediante el sacrificio de los hombres, sirven de base a la Ciencia Oficial. Las verdades espirituales, teniendo por holocausto a Jesucristo, son el fundamento de la Ciencia Espiritual.

La primera es "relativa" en todos sus aspectos. La Segunda es "absoluta", porque viene del Absoluto.

Así como la Ciencia Oficial enseña las leyes que rigen la Naturaleza, la Ciencia de Dios, la Doctrina de Cristo, enseña las Leyes Espirituales.

El conocimiento de las leyes de la Naturaleza hace con que, actuando en armonia con ellas, obtengamos el máximo de beneficio; igualmente, el conocimiento de las Leyes Espirituales, cuando actuamos en armonia con ellas, nos da el beneficio incomparable de llegar a la Verdad...

El hombre material sólo puede raciocinar con su conciencia material: el espiritual, teniendo una conciencia superior, juzga todas las cosas, y no puede ser juzgado por lo que le es inferior.

"Y NI MI PALABRA NI MI PREDICACIÓN FUE EN PERSUASIVAS PALABRAS DE HUMANA SABIDURÍA, SINO CON DEMOSTRACIÓN DE ESPÍRITU Y DE PODER,

"PARA QUE VUESTRA FE NO SEA FUNDADA EN LA SABIDURÍA DE HOMBRES, SINO EN EL PODER DE DIOS."

"SIN EMBARGO, HABLAMOS SABIDURÍA ENTRE LOS PERFECTOS; SABIDURÍA NO DE ESTE MUNDO NI DE LOS PRÍNCIPES DE ESTE MUNDO, ABOCADOS A LA DESTRUCCIÓN,

"SINO QUE HABLAMOS LA SABIDURÍA DE DIOS, EN MISTERIO, LA SABIDURÍA OCULTA, LA CUAL DIOS PREDESTINÓ ANTES DE LOS CICLOS PARA NUESTRA GLORIA;

"QUE NO CONOCIÓ NINGUNO DE LOS PRÍNCIPES DE ESTE MUNDO; PUES SI LA HUBIERAN CONOCIDO, NUNCA HABRÍAN CRUCIFICADO AL SEÑOR DE LA GLORIA."

"PERO, SEGÚN ESCRITO ESTÁ: COSAS QUE EL OJO NO VIO, NI EL OÍDO OYÓ, NI VINO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, SON LAS QUE DIOS HA RESERVADO PARA LOS QUE LE AMAN."

"MAS DIOS NOS LO HA REVELADO POR EL ESPÍRITU; PUES EL ESPÍRITU TODO LO ESCUDRIÑA, HASTA LAS COSAS PROFUNDAS DE DIOS."

"PUES CUAL DE LOS HOMBRES CONOCE LAS COSAS DEL HOMBRE SINO EL ESPÍRITU DEL HOMBRE QUE EN ÉL ESTÁ? ASÍ TAMBIÉN LAS COSAS DE DIOS NADIE LAS CONOCE SINO EL ESPÍRITU DE DIOS."

"Y NOSOTROS NO HEMOS RECIBIDO EL ESPÍRITU DEL MUNDO, SINO EL ESPÍRITU DE DIOS, PARA QUE CONOZCAMOS LAS COSAS QUE POR DIOS NOS FUERON DADAS;

"DE LAS CUALES TAMBIÉN HABLAMOS NO CON LAS PALABRAS ENSEÑADAS POR LA SABIDURÍA HUMANA, MAS CON PALABRAS ENSEÑADAS POR EL ESPÍRITU, COMBINANDO COSAS ESPIRITUALES CON ESPIRITUALES."

"EL HOMBRE ANIMAL NO ACEPTA LAS COSAS DEL ESPÍRITU DE DIOS, PORQUE LE PARECEN LOCURA; Y NO LAS PUEDE ENTENDER, PORQUE HAY QUE JUZGARLAS ESPIRITUALMENTE."

"MAS EL HOMBRE ESPIRITUAL JUZGA TODAS LAS COSAS, Y ÉL NO ES JUZGADO POR NADIE."

"PUES ¿QUIÉN CONOCIÓ LA MENTE DEL SEÑOR PARA PODER ENSEÑARLE? MAS NOSOTROS TENEMOS LA MENTE DE CRISTO." (1 Corintios, 2: 4-16).

La Ciencia Humana nos enseña como cooperar para el desarrollo de los órganos de percepción y los medios para remediar su enflaquecimiento. La Ciencia de Dios, la Doctrina pura del Cristo, nos enseña a desarrollar nuestros sentidos espirituales...

¿Como puede el hombre material discernir sobre lo que no está al alcance de su conciencia, visto que carece de los sentidos espirituales? A la inversa, todo aquél que desarrolló los superiores sentidos del Espíritu, siguiendo la Ciencia de Cristo, tiene nuevos y amplísimos horizontes que estudiar y comprender, porque su conciencia, renovada, ultrapasó los limites de la naturaleza humana...

La Ciencia de Dios enseña el conocimiento de las Leyes que Él estableció como orientadoras del Espíritu, en el cual moran todos los espíritus, que son como células de un Cerebro Omniabarcante. En otros termínos, es el conjunto de conocimientos o de verdades espirituales, formando el cuerpo de la Doctrina del Espíritu, que, puesta en práctica, nos conduce a diferentes estados de conciencia, hasta alcanzar la perfecta unificación con Dios.

Los hombres, consecuentemente, con la verdad emanada de los sentidos externos, no podían reconocer en Jesus el Hombre Interior, Cristo, Dios, porque el cuerpo físico era el velo que ocultaba el Espíritu. Niños de la enseñanza primaria no podrían comprender leciones de Cálculo Integral y Diferencial.

Ellos, solamente, veian con sus ojos materiales a otro hombre, extraordinario, con grande poder de Dios, porque los prodigios que hizo, sin precedentes en las biografías de los hombres célebres, no podían ser explicados a la mente material, a no ser mediante la Potencia Divina.

Para el mundo material, era una verdad absoluta, real, irrefutable, que Jesús, el Cristo, era un hombre, hijo de José, el carpintero, y de Maria, su mujer; miembro de una familia conocida; moraba con sus padres y hermanos. Para la "mente inferior", no podía ser Dios, ni el anunciado Mesías, el Hijo de Dios, porque las profecías (escritas con velos) anunciaban que el Divino Mensajero vendría al mundo de forma misteriosa; y, hasta entonces, José y María, por inspiración divina, guardaban el secreto del nacimiento de Jesús, realizado por el Espíritu Santo, la Potencia Creadora de Dios, para la cual nada hay imposible...

Como se ve, la "verdad" humana, llamada hoy por muchos, erróneamente, "absoluta", conspiraba contra la Verdad Eterna, Absoluta, Divina.

Saulo de Tarso, apreciando las cosas con sus sentidos materiales, no podía ir más allá de los razonamientos materiales, producto de los sentidos corporales; solamente después, cuando fueron abiertos sus sentidos espirituales, y vio y oyó al Señor en el Espíritu, cuando se dirigía para Damasco, pudo entonces comprender el error en que se hallaba y quedar maravillado con el despertar de los sentidos espirituales: Saulo, el futuro Apóstol San Pablo, renacia en el Espíritu.

Así como el hombre privado de los sentidos físicos es muerto para el mundo, también el hombre privado de los sentidos espirituales es muerto para el Espíritu de Dios...

¿Y que sucedió con los demás Apóstoles después de la muerte física del Señor? ¿Acaso no quedaron "como ovejas sin Pastor"? – conforme las profecías – ¿ y, creyendo que todo había terminado con la muerte del Maestro, no regresaron a sus hogares?

Así, pues, los sentidos espirituales que les fueron abiertos, como también, en general, a todos Sus Discípulos, contituyeron los poderes que reanimaron sus espíritus, ante la contemplación de las vidas superiores de los Cielos, hasta alcanzar la Luz Permanente... La Vida se manifestaba por etapas en los verdaderos cristianos, como Se manifestó en Jesucristo... "el Primogénito entre muchos hermanos"...

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo moraba en ellos; Dios en Su Triplice Aspecto, oculto para quien no tiene despierto el sentido espiritual...

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son personas; sostener este diabólico absurdo es obra de la Ignorancia; es pretender materializar la idea de Dios; pues sabemos que "Dios es Espíritu", según las propias palabras del Señor.

El Misterio Trino de Dios queda completamente aclarado ante nuestra conciencia, solamente con la seguiente definición: los vocablos Padre, Hijo y Espíritu Santo son Nombres del mismo Espíritu, correspondientes a Sus Tres Manifestaciones Espirituales, que se interpenetran formando un Único Cuerpo Espiritual.

Fuera de este concepto, no sería accesible este Misterio, que ninguna religión jamás explicó ni puede explicar...

"TODO AQUÉL QUE ES DE LA VERDAD, OYE MI VOZ."

Dentro de la LEY DE OBEDIENCIA, óyese la voz Espiritual del Señor.

Recordad que el Divino Mártir, que se inmoló por nuestra Redención, libertándonos de la Ignorancia, no dijo: La Religión os salvará, mas estas palabras, que deberían quedar grabadas en todas las almas:

"Y CONOCEREIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS LIBERTARÁ".

Retirando el velo, dice la divina sentencia: Y CONOCERÉIS DIOS Y DIOS OS LIBERTARÁ.

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